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Nadia, 36 años. Siria

Nadia

“Los palestinos de Siria somos doblemente refugiados”

Nacida en la capital siria de Damasco, Nadia huye de un país en guerra junto a su marido, Mohammad. Como muchos sirios, tiene raíces palestinas (su padre huyó de Palestina como refugiado y conoció a su madre en Siria). Tras pasar por el Líbano y Turquía consiguen el visado de turista para viajar a España, donde inician los trámites para pedir asilo. “Lo conseguimos muy rápido porque está muy claro que los palestinos que vivimos en Siria somos refugiados de nuestra tierra. Somos doblemente refugiados porque somos apátridas”, afirma.

Durante el tiempo que dura la tramitación de su solicitud, residen en un piso en Sabadell, proporcionado por la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado (CCAR). “El trato que nos dio la trabajadora social no fue el más adecuado. Tuvimos que firmar muchos papeles sin saber qué eran. Al final pusimos una queja”.

Una vez se les acaba el tiempo de residencia en viviendas gestionadas por CCAR se les entrega un permiso con el que deben buscar trabajo si quieren poder seguir viviendo. Con pocos conocimientos del idioma y del mercado laboral, les resulta bastante difícil. De momento, han recurrido a amigos y trabajos temporales, ayudando a traducir textos del árabe o dando clases particulares para sobrevivir. “Algo no funciona en el mercado laboral cuando ves que los propios españoles tienen los mismos problemas que tú”.

Hartos del silencio burocrático, en mayo de 2015 ponen en marcha ‘Indignados refugiados’, un colectivo que protege y defiende los derechos de las personas migrantes y refugiadas. “Los refugiados no venimos a pedir limosna. Muchos no saben el idioma y ven vulnerados constantemente sus derechos. Otros, ni siquiera saben que los tienen y al final terminan deprimidos y buscándose la vida por su cuenta”, puntualiza.